” Las Buenas y Malas de la Selección Nacional, ¿Percepción o Realidad?”

Alfredo Tame
Alfredo Tame
Después de la participación del Tri en la Copa Confederaciones me parece quedan una serie de “Buenas y Malas”

Después de la participación del Tri en la Copa Confederaciones me parece quedan una serie de “Buenas y Malas”, que deberán ser consideradas para el año que resta antes de la participación de la Selección Mexicana en el Mundial de Rusia 2018.

Buena: Se tiene potencial ofensivo y se cuenta con gente capaz en la defensa.
El tener delanteros innatos con cualidades sobresalientes, contar con el recurso humano para emanar un ataque versátil y dinámico potencian el crear acciones de gol (fue el segundo equipo que más disparos a gol generó en la Confederaciones). En defensa, hay jugadores experimentados, de talla internacional, lo cual permite pensar se tiene capacidad de estar a la altura de cualquier embate contrario.

Mala: El ataque es totalmente predecible y la defensa totalmente endeble.
La base de cualquier funcionamiento de un equipo está en defenderse bien, algo que la selección mexicana está muy lejos de poder hacer. Jugadas sencillas, pases de rutina, recorridos naturales, son acciones que le cuesta mucho al equipo mexicano poder llevar a cabo. Un tanto por la falta de un contención natural, mucho porque hay jugadores que son colocados en posiciones que no están acostumbrados a desempeñar y tácticamente al estar buscando constantes recorridos largos de sus laterales, además de ejercer una presión alta (México fue el mejor equipo en regates exitosos en la Copa, así como la selección que más balones recuperó en territorio enemigo).

El desgaste físico, la falta de velocidad para regresar y reubicarse en labores defensivas, dejó completamente expuesto al equipo mexicano en el primer sector del campo.

El ataque se convierte en algo totalmente predecible: llegar por los costados, lanzar centros, una y otra y otra y otra vez. No es casualidad que el 64% de los goles del equipo Tricolor hayan sido de cabeza, pero cuando un jugador no sale en su mejor partido y peor aún en su mejor torneo (ejemplo Layún, quien lanzó 16 centros y sólo 3 fueron rematados), cualquier ataque se vuelve inofensivo, inefectivo y poco mudable.

Buena: México tiene definida su formación y planteamiento de juego. Se entiende que México juega con un 4-3-3 que se convierte muchas ocasiones en un 4-3-1-2 (famoso “rombo”), donde tienen como intención salir a proponer sin importar el rival, gestando posesiones largas de balón (México promedió 60% de posesión de balón en sus partidos) desbordes constantes, buscando abrir la cancha, atacando por costados y con buen trabajo a balón parado.

Mala: Las famosas rotaciones e improvisaciones de posiciones. Más allá de rotar o no, el problema radica en estar constantemente buscando un diferente accionar de jugadores, improvisando sus aptitudes futbolísticas, colocándolos en posiciones que no están acostumbrados y que además, el tiempo de adaptación es muy reducido.

Buena: México tiene personalidad y carácter para sobreponerse a resultados adversos.
Como se sabe, en 4 de 5 juegos comenzó abajo, logrando rescatar el partido en 3 de ellos y pudo equilibrar el juego ante los alemanes después de ir abajo en 7 minutos por dos goles.

Mala: No aprende a ganar partidos importantes todavía. Parecería una maldición, pero más bien es una falta de costumbre, de convencimiento de saber que se puede ganar, se debe ganar y sobre todo, se merece ganar. Alemania en el ’86, Argentina en Copa América ’93, Bulgaria en el ’94, Alemania en el ’98, Argentina en el 2006 y 2010, Holanda en el 2014, Portugal ahora, simple y sencillamente, no se aprende a ganar.

Buena: Osorio ha logrado crear un gran ambiente de trabajo entre los jugadores.
Sin duda, hace mucho no se percibía un ambiente tan agradable entre los jugadores, un ambiente que se debe ver reflejado en el campo y en la manera de lograr resultados.

Mala: La falta de autocrítica del Seleccionador Nacional.
Parecería ser requisitos básicos y elementales para trabajar como DT de la Selección Mexicana una alta dosis de soberbia, de “morirse con la suya” y de creer que existe la verdad absoluta. Es un DT que sin duda es culto, preparado, “seductor” con la palabra al momento de describir el futbol. pero cuando se tiene que ser autocrítico, objetivo y analizar de manera aterrizada, no sólo el desempeño del equipo, sino el planteamiento del mismo, el espíritu del ego y orgullo extremo comienza a hacerse presente.
Conclusión: Percepción contra Realidad
Un “concepto” que aplica perfecto hoy con la Selección Mexicana, particularmente con el DT Juan Carlos Osorio.

Es una REALIDAD que los números, estadísticas y logros obtenidos al momento, son extraordinarios (el 4to lugar de la Copa Confederaciones es real, México es mejor que Camerún, Australia, N. Zelanda y Rusia, no mejor que Portugal, Chile y Alemania) pero la PERCEPCIÓN que se tiene es de incertidumbre, inconformidad, decepción y poca esperanza de desempeñar un buen papel en Rusia 2018. Me parece que seguir cubriendo la percepción con la realidad de los números, por más incoherente que parezca, es muy peligroso para las expectativas de esta generación de jugadores y el potencial del equipo mexicano.

Es una REALIDAD que México estará en el Mundial, que calificará hasta en primer lugar del hexagonal, pero la PERCEPCIÓN es que este equipo y este país ya está para más, que no basta llegar al Mundial, hacer un “digno” papel y regresarnos en el 4to partido (que si bien el famoso 5to juego es una postura un tanto mediocre, sería una realidad para nuestro futbol), este equipo está para más y por si fuera poco, ya es momento.

Es una REALIDAD que nuestro futbol tiene limitaciones, que no deja de ser un futbol emergente, que si bien se ha mejorado en muchas cosas, aún no se logra construir cimientos sólidos y cuando refiero a “cimientos” hablo a nivel de clubes, directivos, estructura y formación de nuevas generaciones, tema que tocaré más a detalle en otra ocasión. Pero la PERCEPCIÓN de muchos, en cuanto a que todo está perdido y que somos la peor Selección del mundo es insaciable. Muchos se convierten en los peores verdugos de algo que desean, con mucho anhelo que suceda y no solo en términos futbolísticos, sino sociales: el fracaso.

No estamos acostumbrados a tener procesos largos, sostenidos y a analizarlos según el momento. La necesidad de un Director de Selecciones Nacionales es inminente, que cuestione, que pregunte, que emita juicios de valor previo y posterior a los partidos sobre las decisiones y posturas de Osorio, sobre todo ésas, cuando se busca “la cuadratura” al balón. Lograr ese bálsamo que puede ser el ganar la Copa Oro, convenciendo, más que sólo levantando el título, puede darle a Osorio y al equipo mexicano tiempo de trabajar en sus realidades aunque quizá no, en sus percepciones.

 

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