Especial: Julio César I, emperador del Estadio Azteca

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Hace 25 años, Julio César Chávez logró que el Estadio Azteca olvidara su veneración por el balón y adoptara la pasión por el boxeo con un nocaut sobre un odioso rival

Julio César Chávez lo hizo. El futbol ocupa la mayoría de la superficie del corazón deportivo de los mexicanos. Le compite, en algunos casos, con mucha seriedad el boxeo. Incluso existieron momentos que se quedaron para la posteridad en los que el deporte de los puños fue capaz de ofrecer una misa en la mismísima catedral del balompié mexicano.

Haciendo un fantástico homenaje a su homónimo romano del pasado, militar y conquistador, emperador de cepa, Julio César Chávez González fue capaz de plantarse en el Estadio Azteca el 20 de febrero de 1993 para montar una paradójica fiesta belicosa en la cual dio una lección al pretencioso y petulante estadounidense Greg Haugen.

No todo ha sido miel para Chávez. Mira este trago amargo que superó.

El Azteca ya había vibrado con el boxeo

Cierto, el 14 de octubre de 1967, Vicente Saldívar se le adelantó a Julio César y peleó en el Coloso de Santa Úrsula. Defendió sus cetros Pluma del CMB y AMB ante el británico Howard Winstone, a quien venció por nocaut técnico en el round 12 ante 90 mil fervorosos aficionados. Al final de la velada, de forma inesperada, el "Zurdo de Oro" anunció su retiro de los ensogados, aunque terminaría regresando al ring 2 años después e incluso recuperaría su cinto mundial.

No obstante, la batalla, digna de un coliseo romano, que Chávez González ofreció en el Azteca superó con creces a su antecesora. En una marca de asistencia aún vigente en el mundo del boxeo, 132 mil 274 fanáticos presenciaron un furibundo triunfo por la vía del nocaut técnico en el quinto asalto del entonces campeón invicto, con 85 peleas contando la de esa noche contra Greg Haugen, y monarca del orbe en la categoría de los Superligeros, tercer peso en el que reinó tras haber avasallado en Superpluma y Ligero.

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Así lució el Estadio Azteca en la pelea de Julio César Chávez, el 20 de febrero de 1993. Foto: Mexsport

Las ofensas que hirieron el orgullo de Julio César Chávez

Oriundo de Washington, Haugen se había encargado de elevar los ánimos de Julio César, y de los mexicanos, con comentarios ofensivos: "solo ha vencido a taxistas de Tijuana"; "no creo que 130 mil aficionados de México tengan dinero como para pagar la entrada a una pelea de boxeo", fueron algunas de sus injurias.

El "Gran Campeón Mexicano" se limitó a responderle con una aseveración que hizo recordar el viejo refrán "sobre advertencia, no hay engaño": "no te voy a tener compasión, te voy a arrancar la cabeza".

Descubre los consejos de Julio César Chávez para triunfar en el boxeo.

Así, con un concierto de sus estéticos pero no por eso menos poderosos y atinados golpes, Julio César Chávez se convirtió en el emperador absoluto, casi tiránico, del Estadio Azteca. Haugen probó uppercuts, rectos y ganchos del mexicano; se fue a la lona y logró levantarse solo para recibir más castigo y obligar al referee Joe Cortés a detener la masacre.

Ante la pregunta expresa del pugilista multicampeón nativo de Ciudad Obregón, Sonora, acerca de su reformada opinión sobre la supuesta tendencia suya de vencer únicamente a taxistas, un maltrecho Greg Haugen respondió: "deben haber sido unos taxistas muy duros”.

En 2017, "El Gran Campeón Mexicano" se volvió a subir al ring. Checa cómo le fue

La leyenda de Julio César Chávez se formó gracias a pasajes memorables como este, en los que aseguró su inscripción indeleble al mundo del boxeo mexicano y mundial.

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