Garibay, Sánchez y Saldívar, a hombros en Xalostoc

Garibay, Sánchez y Saldívar, a hombros en Xalostoc
Ignacio Garibay. Foto: Carlos Yarza
Los matadores Garibay, Sánchez y Saldívar se reparten siete orejas en San Pedro Xalostoc

La fiesta de los toros se trasladó este domingo a San Pedro Xalostoc, Estado de México, donde Ignacio Garibay, Juan Pablo Sánchez, y Arturo Saldívar, lidiaron un encierro de La Guadalupana, al que terminaron por cortarle siete orejas.

Ante su primero, un toro cornicorto, Ignacio Garibay, hizo gala de su toreo a la verónica, quitó por chicuelinas ajustadas. Con la muleta inició de rodillas para de ahí hacer una faena derechista bien estructurada, aprovechó la calidad que tuvo el toro por ese lado, mató de medio espadazo para ser ovacionado en el tercio.

El cuarto fue para Garibay, quien con el capote lució en un quite por verónicas que remató suavemente con una larga que resultó eterna. Con la franela hizo otra faena derechista que fue construyendo ante un toro que se la pensaba para pasar ante la muleta, pero al hacerlo lo hacía con emotividad por ello logró conectar al tendido que le reconoció la entrega. Pinchó en el primer viaje, en el segundo dejó una entera para cortar dos orejas.

Juan Pablo Sánchez cumplió con capote ante su primero, y tras la suerte de varas quitó por chicuelinas. Con su muleta apostó a torear por el lado derecho, a un toro que pasaba con la cabeza a media altura, por lo que su transmisión al tendido fue menor, el de Aguascalientes no se aburrió e insistió en el trasteo. Mató de espadazo en buena colocación que tuvo efectos rápidos para cortar una oreja.

El quinto fue el lunar del encierro, careció de transmisión y fue gracias a la insistencia del de Aguascalientes que consiguió tener la atención del tendido. Coronó de una entera y el juez le entregó un trofeo más.

Arturo Saldívar, ante el tercero cumplió con el capote. Con la muleta, ante un toro menos emotivo realizó una faena que tuvo el mérito del aguante, terminó por agradar al público. Mató de entera caída que no le impidió pasear una oreja.

El cierra plaza fue para Saldívar, un toro que salió rematando a los burladeros y ante el cual jugó bien los brazos al torear a la verónica. Con la muleta el toro regateó las embestidas pero Arturo, buscó hacerle fiesta, lo consiguió y terminó por cortarle dos trofeos más.

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