Nuestro único ‘Beckenbauer’

Toño Quiroga
Toño Quiroga
Una redonda no para

Guardando las dimensiones mismas con Franz Beckenbauer, campeón como jugador en Alemania 1974 y en Italia 1990 como técnico, además de figura del Bayern Múnich. En el horizonte aparece un mexicano con cualidades futbolísticas lejos de ser igualadas por muchos en el pasado, presente y quizá, futuro: Rafael Márquez Álvarez.

38 años recién cumplidos, considerado, en lo personal, el mejor futbolista en la historia de México por encima de Hugo Sánchez, Antonio “Tota” Carbajal, Cuauhtémoc Blanco, entre muchos otros.

Tan venerado como criticado, tan aplaudido como abucheado, Rafa Márquez supo escribir su nombre en los libros de historia en el rectángulo verde, principalmente en la famosa Ciudad Condal con un portentoso estadio como el Camp Nou y en una época de revolución al futbol por parte del FC Barcelona, un indiscutible de Rijkaard y luego de Guardiola.

No se me olvida el codazo a Cobi Jones, ni la mano ante Portugal, o que planeara la salida de Néstor de la Torre, mucho menos el error de dejar Europa por dólares, o el penal a Robben, no hay perfección en la vida, ni justificación alguna, erró nuestro mayor referente.

Me quedo con el gol a Argentina en Alemania 2006, a Croacia en Brasil 2014 y, sobre todo, a Estados Unidos en Columbus el año pasado. Prefiero guardar en la memoria sus trazos de 50 metros, como con la mano, al pie del compañero, su visión y toque como contención. Los mano a mano que ganó a delanteros épicos, sus goles de tiro libre o de cabeza, su aporte y su liderazgo.

¿Quién a suplirlo? Es complicado, en tono de broma muchas veces digo que lo deberíamos congelar para que llegue a Rusia 2018, su quinto Mundial, pero en la actualidad no hay nadie como él en el Tri, nadie igual a él en los últimos 20 años en la defensa de México.

Infinidad de defensas salen y ninguno como Rafa Márquez. Héctor Moreno, Hugo Ayala, y hasta el juvenil Edson Álvarez han sido comparados y el peso del apellido les ha caído muy mal.

Llegará el momento en que diga “no más” y cuelgue las botas. Ahí, justo ahí, es cuando realmente se dimensionará cuánto beneficio o daño aportó, quién lo extrañará con la 4 de la Selección Mexicana o quién reconocerá lo dado, sencillamente le hará lo que el viento a Juárez su despedida. Al tiempo. Yo solo puedo decir, GRACIAS.

¡Felices 38, mi capi! ¡Feliz cumpleaños a nuestro único ‘Beckenbauer’!

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