La revolución de Tite

Toño Quiroga
Toño Quiroga
Una redonda no para

Por muchos es sabido que Brasil, dirigida por Tite, es la primera selección clasificada al Mundial Rusia 2018 y no sería una sorpresa si recordamos que es el máximo ganador de campeonatos mundiales, con 5, que en su plantilla cuenta con Neymar y que es un gigante del futbol.

Sin embargo, y aunque cueste creerlo, este Brasil hace poco más de un año estaba fuera de la zona de clasificación, venía arrastrando desde hace ya casi 3 años la goleada de Alemania por 7-1 en Belo Horizonte y su relación con la afición estaba demasiado rota y no había apoyo.

¡¿Qué pasó?! Dunga se fue y trajeron a Adenor Leonardo Bacchi, mejor conocido como Tite. El fracaso consecutivo en 2015 y 2016 en las justas de Copa América, fueron las gotas que derramaron el vaso y que prendieron las alarmas para hacer que Dunga dejara a la Canarinha en su segunda etapa y sin mucho brillo.

La Brasil del “jogo bonito” no estaba en el mundo, ni en los entrenamientos, la Brasil temible que en momento tuvo a Pelé, Garrincha, Zagallo, Zico, Sócrates, Ronaldo, Kaká, Ronaldinho, Bebeto, Romario y compañía, se minimizaba casi siempre en un Neymar y no había más.

La losa pesada del 7-1 ante Alemania seguía pesando, y Dunga decidió cortar cabeza a jugadores de aquel partido, mismos que Tite fue recuperando desde julio pasado y que ahora volvieron a la Verdeamarelha.

¿¡Magia!? No, sencillamente Tite dejó libres a sus jugadores, les soltó de presiones, de liderazgos forzados y rotó ese papel entre todos para generar más que un compañerismo, una amistad más cercana. Ya no era Neymar solo el capitán, ya estaba de vuelta Thiago Silva y aún así, jugadores como Dani Alves, Filipe Luis, Paulinho, Fernandinho han portado ese gafete.

Tite hizo claro su planteamiento con posiciones habituales de cada uno de sus jugadores en sus clubes, no inventó nada nuevo, respeto donde funcionan mejor y le ha dado frutos.

Pero sobre todo, Tite recuperó en ánimo y confianza a varios jugadores, eliminó de sus lista a los que no aportaban nada y dio minutos a futuras promesas o a quienes venían pidiendo a gritos titularidad por encima de los habituales. Tite le dio su lugar a cada uno de los convocados por lo hecho en su club y no tanto por la historia en selección.

Así, no es sorpresa que Brasil ya esté en Rusia 2018, tampoco que a pesar de los 9 puntos en 6 partidos que Dunga dejó, aún así la Canarinha sería líder en Conmebol.

Quizá sea momento de que veamos de nuevo el “jogo bonito”, quizá este GIGANTE al fin despertó de su letargo de más de 10 años, quizá Brasil vuelva a ser el único favorito de América para conquistar Europa como en 1958, quizá, quizá.

Lo que sí es un hecho es que las alegrías volvieron a tierra donde el pesimismo no olvida ni un “Maracanazo” en 1950 ni un “7-1” en 2014, pero ya sonríen, jugadores y afición han vuelto a ver la luz y a ilusionarse… todo gracias a la revolución de Tite.

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