A nadie se le tiene contento

Toño Quiroga
Toño Quiroga
Una redonda no para

Desde el día 1 en que Juan Carlos Osorio fue presentado, se sentó en su silla en el Centro de Alto Rendimiento y habló, los detractores han salido al paso para augurarle nada bueno al colombiano, criticarlo por su forma de hablar, su estilo de manejar al Tri y muchas cosas más.

Desde una pantalla, un escritorio, una pluma, una computadora o un micrófono, sobran y sobran quienes no le den el visto bueno al técnico nacional, con razón en algunas ocasiones, pero la mayoría con la firme idea de crear una polémica donde no la hay, o encontrar el más mínimo detalle para satanizarlo. Detalles, matices que otorga el futbol.

Sin embargo, Osorio, desde aquel 14 de octubre, con menos de un mes para preparar Eliminatoria Concacaf rumbo a Rusia 2018, siempre ha mantenido el mismo semblante, la misma ideología y su mismo estilo.

Son 27 partidos los que lleva el técnico de la Selección Mexicana con saldo de solo 2 derrotas, 5 empates y 20 victorias, 13 de ellas en duelos oficiales y un solo descalabro, ante Chile, en ese doloroso 7-0 en Santa Clara, California.

Es bien sabido que Osorio renunció después de ese partido y la FMF lo mantuvo en el cargo, dando un ejemplo que no se veía en 10 años, dejar un proyecto con vista a un Mundial, el objetivo principal en cada administración. Salvo ese gran bache, no ha defraudado.

¿Las formas? Los juegos ante Chile y Venezuela en Copa América Centenario 2016, contra Estados Unidos en Eliminatoria mundialista y frente a Nueva Zelanda en Confederaciones han sido los únicos en que realmente el equipo Tricolor ha sufrido en demasía para lograr el objetivo y solo en el encuentro ante los andinos se cayó.

¿Las rotaciones? Sí, el equipo se cae en el uso de esos cambios tan abruptos de jugadores de un partido a otro, pero solo ante Honduras y Panamá, empates, el conjunto mexicano no consiguió victorias, en el resto sí las hubo, hablando de partidos oficiales.

¿Estilo de juego? Juan Carlos Osorio ha sabido manejar distintas formaciones tácticas: 3-4-3, un 3-2-4-1, 3-5-2, 4-4-2, 4-3-3, 4-2-3-1, por ser las más empleadas. Siempre ajusta sobre la marcha si las cosas no las ve bien y consigue resultados a final de cuentas. No se le puede pedir jugar como el Barcelona de Guardiola, pero es parte de un proceso que se está generando.

No es que el colombiano esté callando bocas, pero sí está dando una personalidad a la Selección Mexicana que no se le veía desde los tiempos de Ricardo La Volpe, último técnico que avanzó “caminando” a un Mundial y a una semifinal de Copa Confederaciones. Osorio, a dos puntos de Rusia 2018, ya está a la par del argentino.

No hay un dominio claro de principio a fin, pero sí un control de partido que antes no se veía. Claro, existen sus baches como en todos las selecciones, porque ni Argentina, Brasil, España o Italia, por mencionar algunas, mantienen el dominio los 90 minutos, también cuenta el rival y la osadía con la que disputan ese partido.

Sobre todo, lo que existe en este grupo que ha conformado Osorio en México es unidad, confianza, fe y seguridad, en que en “x o y” momento cuentan con el aval del cuerpo técnico para jugar. Esto ya venía desde tiempo atrás con Miguel Herrera, con estos jugadores, la base de europeos, que deben dar el salto.

No hay que olvidar que el Tri está en la segunda zona más endeble de nivel futbolístico tras Oceanía, que otros equipos del área tienen más elementos en Europa y a final de cuentas los resultados se van dando, el reto máximo será Rusia 2018.

Sin embargo, en este país, en cualquier tema siempre se busca el “algo”, sea lo que sea, pero si es con la Selección Mexicana aún más, se es demasiado quisquilloso y así, a nadie se le tiene contento.

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