¿Hacia dónde vuelan?

Javier Rojas
Javier Rojas
Mesa de trabajo

Tomar el mal estado de la cancha como explicación de la eliminación del América en Copa y de la vergonzosa tanda de penales es una falacia. El Monterrey superó esa circunstancia y también superó a Las Águilas futbolísticamente durante los noventa minutos del partido. Recordemos, un disparo al travesaño de Dorlan, una salvada milagrosa en la línea de gol por parte de Miguel Samudio y un penal atajado de Oscar Jiménez fueron los momentos más peligrosos para el América. A cambio hubo un “rebanón” por parte de Darwin en el corazón del área y un disparo de media distancia que lució más peligroso de lo que fue por el lance vistoso e innecesario de Carrizo.

América replegó sus líneas buscando contragolpear, pero no pudo hacerlo. Tampoco pudo manejar el balón, el ritmo y la posesión fueron de Rayados casi todo el tiempo. Es cierto, sufrieron cinco ausencias importantes pero el cuadro que se presentó el miércoles en la noche tenía hombres de mucha calidad que debían mostrar una mejoría en el funcionamiento tras el trabajo realizado durante la fecha FIFA.

Las tendencias de los equipos en el cierre del torneo regular marca su futuro en la liguilla y los números a la baja del América son alarmantes. En la liga suma dos derrotas y un empate de forma consecutiva, la victoria más reciente fue en el Clásico Nacional el 18 de octubre. Durante este mes lo único rescatable fue derrotar a Cruz Azul en la Copa el 24 de octubre y eliminar a Querétaro en una tanda de penales que tampoco fue ejemplar hace dos semanas.

El mal momento futbolístico puede trasladarse a lo anímico, de hecho, Darwin ha tenido actuaciones más parecidas a las de los torneos anteriores y no a las de hace unas cuantas semanas cuando se le consideraba la pieza que marcaba la diferencia en el América. Silvio Romero no aparece, Cecilio Domínguez perdió su habilidad desde la jornada cuatro, Paul Aguilar no es el mismo de torneos anteriores y Diego Laínez atraviesa un momento complicado en su proceso de maduración.

Todo esto es lo que tiene que trabajar Miguel Herrera en los próximos días, en la liguilla no hay margen de error. La paciencia del americanismo se está agotando tras un mes con poco o nada qué festejar.

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