El adiós al Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes

La verdad de los números

Ricardo Salazar nos relata una rica historia de lo que fue el Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes, tras mil 430 partidos y sede incluso de la Selección Mexicana. 

El Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes, identidad capitalina

Después de 71 años de historia, el recinto pasará a la modernidad ya que ahí se levantará un centro comercial, muy distante de los terrenos baldíos que circundaban la Ciudad de los Deportes.

En realidad, el inmueble nunca tuvo un equipo dueño, sino que los dueños arrendaban el estadio a varias escuadras y nunca se vendió.

El Estadio Azul fue inaugurado con un partido de futbol americano. De hecho, fue pensado originalmente para la práctica de este deporte; no obstante, pronto se consolidó también para el balompié.

El primer encuentro de futbol llevado a cabo en el antiguo Estadio Olímpico de la Ciudad de los Deportes fue un Veracruz vs Racing de Avellaneda, conjunto argentino que en 1947 realizaba una gira por México y se midió a los Tiburones Rojos que, entonces, eran los Campeones del futbol mexicano. El resultado acabó con una victoria para la escuadra Jarocha, al son de 2-1.

Por mucho tiempo se pensó que ese estadio era una "maldición", ya que ningún equipo capitalino se coronaba, cuestión que no es cierta, ya que el Atlante se coronó en ese escenario en 1947 al ganar un juego de desempate ante León por la liga mexicana.

El Atlante, el América y el Necaxa, además del España y el Asturias, tuvieron su sede en alguna ocasión en el antiguo Estadio de la Ciudad de los Deportes.

Ya cuando el Estadio Azteca aparece en 1966, los equipos se fueron olvidando del escenario, aunque Pumas regresó al también llamado en alguna ocasión Estadio Azulgrana en 1967 debido a que el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria estaba en remodelación para recibir los Juegos Olímpicos México 1968.

En total, 1430 partidos de Primera División y Carlos Hermosillo fue el máximo artillero del Estadio Azul.

 

Ricardo Salazar

Biólogo e investigador. Observar el futbol con un microscopio es apasionante, en consecuencia, no lo ves igual que los demás