El rostro de Almeyda dice mucho, pero conecta poco

La presión que carga sobre sus hombros el técnico argentino Matías Almeyda, con la crisis de resultados, más la carente credibilidad que atraviesa Chivas del Guadalajara, aún no alcanza los niveles de insostenible, ni para el estratega, y extrañamente tampoco para la directiva encabezada por Jorge Vergara Madrigal.

Almeyda quien llegó a las Chivas septiembre de 2015, no sólo es el entrenador número 24, en la era Vergara, sino el que más tiempo ha permanecido en el cargo (2 años y 5 meses), desde octubre de 2002 cuando el empresario tapatío se hizo de uno de los cuatro clubes más populares del futbol mexicano.

El sudamericano quien antes de firmar con el Rebaño, fue ofrecido a varios equipos de la Liga MX –Atlas uno de ellos–, sin duda tiene mucho más crédito que cualquiera de sus otros colegas que ostentaban la marca de mayor duración en el cuadro rojiblanco, pero quizá también sea al que más se le refleja la preocupación y angustia.

Antes de Matías los estrategas que estuvieron más tiempo en el banco rojiblanco fueron José Luis Real del 4 de noviembre de 2009 al 1 de octubre del 2011, (1 año nueve meses); Efraín Flores los dirigió del 29 de septiembre de 2007 al 21 de marzo del 2009,(1 año seis meses); José Manuel de la Torre en su primera etapa del 6 de agosto del 2006 al 23 de septiembre del 2007, (1 año un mes); ganó el Clausura 2006, en tanto Benjamín Galindo, en su primera etapa del 14 de agosto de 2004 al 13 de agosto del 2005.

A diferencia de todos ellos, “El PeladoAlmeyda se sostiene gracias a sus conquistas, dos Copas MX, más un título de Liga, además de la conexión que ha logrado desde su arribo al Rebaño con la afición rojiblanca, esa que más allá del respaldo del dueño, hasta el momento ha sido solidaria con él.

Sin duda que en otros tiempos con los números entregados por Almeyda en 25 partidos (17 del Torneo Apertura 2017 y 8 del Clausura 8), con sólo cinco triunfos, 9 empates y 11 derrotas, la paciencia de Jorge Vergara Madrigal desde hace mucho tiempo se hubiera agotado, pero ahora parece que si en alguien ha prevalecido la sensatez, es precisamente en él.

También a la distancia da la impresión de que Matías Almeyda está incómodo, su rostro refleja desesperación, angustia y vergüenza deportiva, se sabe un tipo entregado, comprometido y ante todo un profesional, y quizá por ello, no está disfrutando su trabajo como en otros momentos.

El reto que tiene en sus manos Almeyda, es interesante, si consigue levantar al golpeado “Rebaño Sagrado”, logrará extender por muchos años más su estadía, no sólo con los tapatíos, sino en el futbol mexicano, ya que siempre será una opción rentable parea otros clubes.