“Me voy a morir sin ver campeón a Cruz Azul”

Francisco Arredondo
Indicador Futbolero

Era una plática cotidiana y hasta normal la que sosteníamos mi padre y yo cada ocasión que nos encontrábamos, él siempre preguntaba los resultados de los partidos de la jornada en la Liga MX, pero en especial de su equipo, Cruz Azul, ese que lo atrajo desde muy joven, pero que lo conquisto en la década de los setentas, con todos los títulos ganados.

Su ídolo era el arquero argentino Miguel “El Gato” Marín, (cosas de la vida, años después su hijo Max Marín y yo nos hicimos amigos, al conocernos en Televisa Deportes), y por eso es que mi padre Antonio Arredondo Franco, siempre era el portero de los equipos donde jugaba en el futbol llanero.

Mi padre uno de esos miles de aficionados celestes que cada seis meses se ilusionaba con el inicio de cada torneo, jamás perdía la fe en su equipo, pese a los sinsabores que en la última década fue acumulando, y su resignación era que ya vendría otra oportunidad, y con ella la esperanza de regresar a una Liguilla y contender por el campeonato del balompié nacional.

Llegó un momento que ya no se enojaba, simplemente se resignaba, y debido a sus padecimientos fue perdiendo la vista y sentido del oído, ya se enteraba poco de lo que sucedía con Cruz Azul, pero si preguntaba y al enterarse de un nuevo tropiezo Cementero, sólo movía la cabeza, su única forma de manifestar su enojo.

En la última charla que tuvimos justo el domingo 15 de octubre, un día después de que los Cementeros perdieran el Clásico Joven ante América, apenas lo estaba saludando cuando me lanzó la pregunta “Cómo le fue a Cruz Azul ayer ante el América”, y con la voz en alto le dije que habían caído frente a las Águilas.

De inmediato agacho la cabeza y tomó con sus temblorosas manos una taza de café, y tras unos cuantos segundos en silencio, me dijo. “Seguramente me voy a morir, y no veré campeón a Cruz Azul, siempre es lo mismo, son muy malos”. Y agregó: “Es increíble hasta parece que están embrujados, sólo espero estar vivo para saber que ahora si fueron campeones”.

Fue lo último que hablamos de futbol mi padre y yo, porque cuatro días después, el 19 de octubre, cerca del medio día me llamaron para avisarme que mi padre había fallecido a consecuencia de un infarto fulminante, y de inmediato me vinieron a la mente muchas cosas, pero sobre todo esas palabras que retumban en mi cabeza de que se iba a morir sin ver campeón a Cruz Azul.

Para su fortuna ya no supo del resultado ante Lobos BUAP, y menos de las cuestionables y realistas declaraciones del estratega español Paco Jémez, donde advirtió que su equipo no era uno de los grandes de la Liga MX, porque seguramente también se le hubiera ido a la yugular, como muchos más seguidores y no de Cruz Azul.

Tampoco se enteró mi padre de que Jémez y los celestes podrían terminar su relación laboral en diciembre próximo, ya que no cabe la posibilidad de renovar o extender el contrato entre el estratega español y la dirigencia encabezada por Guillermo Álvarez Cuevas.

La razón es simple Paco Jémez ya no pretende seguir en la Liga MX, porque prefiere regresar a España para estar cerca de su familia, y porque tampoco ha existido acercamiento alguno para buscar extender su estadía, y menos después de lo asustado que quedó con el terremoto del pasado 19 de septiembre.

Así que papá donde quiera que te encuentres te puedo adelantar esta situación, y si tu Cruz Azul es campeón y me toca verlo, créeme que de inmediato te lo haré saber. Descansa en Paz.

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