La relación se desgastó en Pumas

La separación del emblemático Darío Verón, de Pumas, estaba proyectada hasta dentro de dos años, al menos ese era un tema que se entendía en el seno del cuadro universitario, pero por una extraña razón, los tiempos se adelantaron, generando que el anuncio se diera apenas terminado el Torneo Clausura 2017 para los felinos del Pedregal.

Verón arribó a la Liga MX en 2003 procedente del Cobreloa de Chile, fichado por el entonces presidente deportivo del Club Universidad, Aarón Padilla Gutiérrez; con el paso de los años, y sus cuatro campeonatos conquistados, se convirtió en uno de los últimos ídolos de la afición auriazul, pero ahora debe marcharse porque los ciclos se cumplen.

Un sinfín de versiones han comenzado a surgir respecto a las razones que propiciaron el rompimiento entre el jugador y la directiva, pues todo hace suponer que con el técnico Juan Francisco Palencia siempre tuvo una relación cordial y se estima que así concluyeron las cosas entre ambos personajes.

Lo que llama poderosamente la atención es la rapidez y urgencia con la cual la dirigencia de Pumas salió a anunciar la baja del mismo Verón y el portero Alejandro “Pikolin” Palacios, un día después de terminar su participación en el Torneo Clausura 2017, dando la impresión de que era momento de dar un golpe de autoridad.

Se marcha Darío Verón sin una despedida digna, sin ese reconocimiento que sin duda alguna debe tener un jugador de su talla y entrega, quizá esa salida sin darle las gracias se da por lo mal que pudo haber terminado la relación con la actual dirigencia universitaria, que en el fondo debe tener razones poderosas para que las cosas terminen así de ensombrecidas.

Ahora la duda que está en el aire es si el emblemático jugador pensará detenidamente si es el momento de poner fin a su carrera o regresa a Paraguay, donde se estima que el club guaraní Cerro Porteño, que dirige Gustavo Matosas, estaría interesado en sumarlo a sus filas y así ser parte de los últimos momentos de Darío en las canchas.

Pero a la salida de Verón se suma la de Alejandro Palacios, el guardameta que alcanzó con sus actuaciones en Pumas llamar la atención del técnico del Tricolor, Juan Carlos Osorio. De hecho, “Pikolín” sigue sin entender por qué lo mandaron a la banca y mucho menos por qué no recibió un trato diferente del técnico Juan Francisco Palencia.

Cuando se pensaba que las cosas podrían quedar ahí, se confirmó que el español Abraham González también se sumó a la lista de bajas del cuadro del Pedregal, al no llegar a un arreglo favorable para el ibérico, situación que dejó a más de uno con cara de sorpresa, ya que todo hacía pensar que ya no habría más movimientos.

Estos movimientos obviamente responden a las necesidades que tendría el club en un futuro inmediato, pero sobre todo en un aspecto económico, pues con las bajas de estos tres jugadores se reduce considerablemente la nómina universitaria o esta estrategia financiera está encaminada a buscar dos jugadores caros, lancemos nombres: Carlos Sánchez, de Rayados; y el regreso de Ismael Sosa, de Tigres.

 

LA CONTINUIDAD DE TORRENTE

Parece estar asegurada, o al menos ese es uno de los proyectos que tendría sobre el escritorio el presidente del León, Jesús Martínez Murguia, y donde la edificación de los objetivos se trazará desde otros ángulos, donde se tocará a parte del plantel.

 

ANDA DE CAMPAÑA

Entre el gremio arbitral actual y de otras generaciones el colegiado Francisco Chacón, pues hace unos días se filtró en redes sociales que el guanajuatense  se está perfilando para ser el próximo presidente de la Comisión de Árbitros; sí, el ente que es manejado por la misma Federación Mexicana de Futbol (FMF).