G.O.A.T.

En la Yarda 1

19 puntos de desventaja, 13 minutos por jugarse en el Super Bowl… no es la primera vez en que Tom Brady enfrenta una situación adversa; es más, Brady ha enfrentado situaciones adversas toda su carrera, situaciones que han forjado su carácter y que a sus 39 años, 187 días lo tienen sentado en el Olimpo del deporte profesional como el más grande de todos los tiempos.

Desde sus épocas de futbol americano en la preparatoria, Brady luchó para llamar la atención de los cazatalentos colegiales, al grado que su padre envió un video con las mejores jugadas de su hijo a 54 universidades que pudieran estar interesado en el joven pasador; debido a sus características físicas, Tom llamó más la atención de los scouts de beisbol y no los de futbol americano. Pero eso, no era lo que quería Tom, él quería jugar en el emparrillado.

California, UCLA, USC, Michigan e Illinois eran los programas interesados en llevar los talentos del joven líder a su campus, y todo indicaba que serían los troyanos quienes se quedarían con el hoy 5 veces campeón del Super Bowl; sin embargo, USC no contaba con que Bill Harris, asistente en Michigan, quedó impresionado por la habilidad del joven californiano y tras una llamada telefónica, Brady decidió ir a jugar con los Wolverines.

Cuando Tom Brady llega a Michigan en 1996, era el séptimo quarterback en la alineación del equipo, pero como es costumbre en el futbol americano colegial, tuvo que sentarse su temporada de novato para aprender el sistema ofensivo, ahí comenzaba el reto.

En 1997, Michigan fue campeón nacional con Brian Griese como su quarterback titular; Brady desde la banca, vio acción limitada en lo que sería el último año de Griese como jugar de los Wolverines. El momento había llegado para Tom. En 1998, Brady se encargó de llevar a su universidad a un campeonato divisional al lanzar más de 2 mil yardas, pero algo no convencía a su coach Lloyd Carr, quien a pesar de tener en Brady a un ganador nato, insistía en no nombrarlo como su titular indiscutible, situación que se mantuvo en pie un año más, cuando Brady se declara para el Draft del año 2000 en su último año colegial.

La imagen la recordamos todos, un joven escuálido, de poca musculatura realizaba sus pruebas físicas en el Scouting Combine. Ninguno de los visores, entrenadores o gerentes generales quedaron impresionados. El proceso del Draft es largo e impredecible, tener un buen Combine puede ayudar mucho a convertirte en una selección alta del Draft; sin embargo, el verdadero talento se observa en el video de los partidos, y ahí es donde Brady sobresalía.

El año 2000 era uno de reconstrucción en Nueva Inglaterra, acababan de anunciar a Bill Belichick como su Head Coach luego de terminar la temporada 8-8 con Pete Carroll. Drew Bledsoe era el titular y el equipo estaba en búsqueda de un quarterback suplente, algo que evidentemente no era una prioridad.

El Draft comenzaba y los quarterbacks comenzaban a ser elegidos. Chad Pennington se iba a los Jets con la selección 18, Giovanni Carmazzi se iba a los 49ers con la selección 65, Chris Redman era seleccionado por los Ravens con la número 75, Tee Martin a Pittsburgh con la selección 163, Marc Bulger a los Saints con la 168, Spergon Wynn a los Browns en la 183 y finalmente, con una selección compensatoria, los Patriots seleccionaban al suplente de Drew Bledsoe con la selección número 199, un joven de nombre: Thomas Edward Patrick Brady Jr., proveniente de la Universidad de Michigan.

Varias semanas después del Draft comenzaban los campamentos de entrenamiento en Foxboro; Brady, una vez más, se ubicaba como el más improbable candidato a la titularidad, siendo el cuarto quarterback en el orden y teniendo una vez más que probarse a sí mismo y a sus entrenadores, que su lugar era otro que no fuera la banca.

Parte del éxito de Brady, era su seguridad y confianza en su habilidad, situación que recuerda Robert Kraft, dueño del equipo, en una anécdota: “Brady venía bajando las escaleras del campamento de entrenamiento en el viejo inmueble de entrenamiento en Foxboro; cuando lo vi, me miró fijamente a los ojos y me saludó. Antes de dejarlo responder le dije: tú eres Tom Brady, nuestra sexta selección del Draft; ante la respuesta, Tom se me quedó mirando fijamente a los ojos y me dijo: SOY LA MEJOR DECISIÓN QUE ESTA ORGANIZACIÓN HA TOMADO.”

Tuvo que pasar un año para que Brady tomara control del equipo; fue en la semana 2 de la temporada 2001 cuando el mundo conocería a Tom Brady en un partido contra los Jets de Nueva York. Drew Bledsoe, contactado por Mo Lewis en una jugada personal, salía del emparrillado para nunca volver como el titular en Nueva Inglaterra.

Ese año, de forma improbable, los Patriots alzarían su primer Vince Lombardi; de ahí en adelante, la historia la conocemos todos, pues 17 años después, las palabras de Brady a Robert Kraft son ciertas y los 5 Super Bowls que tienen a sus espaldas lo comprueban.

Eternamente comparado con quarterbacks seleccionados en la primera ronda, siempre comparado con su ídolo de la infancia, Joe Montana, criticado por escándalos como Deflategate y Spygate; Brady se ha tenido que enfrentar siempre a la adversidad, Tom Brady siempre ha jugado su carrera con algo que probar y buscando la excelencia a toda costa.

Hoy, el destino es benevolente con el jugador californiano, el máximo ganador en la historia del Super Bowl, alguien a quien más allá de envidiar o encizañar, debemos respetar, pues su camino a ser el más grande de todos los tiempos no ha sido fácil; debemos sentirnos privilegiados de vivir en esta época, pues no sabemos cuándo volveremos a presenciar una proeza como la realizada por Tom Brady.

Douglas Sloane

Licenciado en derecho por la Universidad Anáhuac, aunque la verdadera pasión siempre estuvo en los deportes. Sufrido aficionado del Atlas, Inter de Milán, Dolphins, Astros y Bulls. Comentarista y analista de NFL con 5 narraciones de Super Bowl, aunque no le rehúyo ni al fútbol, ni al basquetbol. Coordinador de información de Súper Estadio en TDN donde me conocen como “El Tío Doug”, además de alegre conductor en Yarda 1. La vida me ha sido afortunada y yo le pago con la misma moneda.