¡TIRARSE A MORIR!

Carlos Yarza
Doblones

El pasado sábado, el matador mexicano Joselito Adame, consiguió cortar una oreja en la plaza de Las Ventas de Madrid, oreja que literalmente le arrancó al toro con su determinación. Algo que como mexicanos, seamos taurinos o no, nos debería de llenar de orgullo considerando que cortar una oreja en Madrid es muy complicado y porque al final quien lo consiguió fue un paisano.

Eso es lo lógico, sin embargo, así como hay quien lo aplaude, hay, y lamentablemente son más, quien lo ha criticado. Me pregunto, y ya refiriéndome plenamente al ámbito taurino, por qué da tanta envidia el triunfo ajeno, por qué no somos capaces de reconocer que sí hay mexicanos capaces de triunfar.

La primer tarde de Joselito, dentro de esta feria de San Isidro, en Las Ventas, de Madrid, que de ser una plaza exigente se ha vuelto intransigente, estaba destinada al olvido, de entrada los toros no gustaron, fueron, a decir de muchos conocedores, indignos de esa plaza, así que lo que hicieron los toreros ante ellos, aunque bien hecho, no tuvo eco para el tendido, y más de color de hormiga se pusieron cuando dos toros de manera especial fueron protestados y no fueron devueltos, así que para los toreros la tarde fue muy cuesta arriba.

Así Gines Marín, que días antes había abierto la puerta grande terminó pasando inadvertido. El confirmante Francisco José Espada, se fue a la enfermería, esa circunstancia abrió la posibilidad de un tercer toro para el torero mexicano, el que además tuvo otra condición tanto en presencia como en juego. Joselito, estuvo entonado toda la tarde pero ante el ambiente enrarecido en el que se desarrolló el festejo, él sabía que su toreo y hasta una excelente estocada no iban a ser suficientes para inclinar la balanza a su favor, y no porque no lo mereciera, simplemente las circunstancias no estaban dadas, y el torero sabía que esa tarde no podía salir con las manos vacías, había que hacer algo, provocar esa gota que derramará el vaso. ¿Y cómo lo hizo?, tirándose a matar, a cuerpo limpio, hablando poéticamente, se fue con el corazón por delante.

Se dice que los toreros tienen tardes clave en su vida, pues la del pasado sábado para Joselito fue una de esas y cumplió sobradamente. Nos podrán gustar sus formas de torear o no, pero se debe de reconocer su valía, su coraje y determinación, la cual no tienen todos los toreros. Esta oreja marcará el rumbo del resto de la temporada de Joselito en España, y ojalá el próximo jueves 8 de junio, sume otro triunfo, porque lo tiene más que merecido.

Ya hablando de cómo se tiró a matar, esa actitud habla mucho del arrojo del mexicano, del reírse de la muerte y dar el todo por el todo, porque para un mexicano no hay medias tintas, como se dice, mejor una vez colorado y no mil descolorido, ese valor es el que distingue a los toreros mexicanos y por eso son admirados, así que hay que aplaudir, ponerse de pie, quitarse el sombrero y ponernos de pie ante quien muy dignamente nos representa y se llena de orgullo cada vez que dice que es mexicano.

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