Cuando el periodista se vuelve juez, o Dios

César Martínez
Si Cruz Azul hubiera sido eliminado, sí vale hacer cualquier cantidad de comentarios irónicos al respecto. Finalmente, decir “Frustrazul” es lo de hoy

Son tal vez signos de nuestros tiempos, pero no por ello voy a estar de acuerdo.

En la era de la información y la inmediatez, hoy  QUIEN SEA, con la posibilidad de hacerlo públicamente descalifica, se burla, minimiza, se pitorrea de lo que sea, entiéndase instituciones o personas.

Sin la mínima información y sin las mínimas ganas siquiera de obtenerlas, se utiliza el chiste fácil en aras de ganar seguidores en redes o “credibilidad” en los medios.

Se cuestionan historias sin siquiera conocerlas, se utilizan términos despectivos, con nula licencia para hacerlo y de pronto el periodista deportivo se erige como un juez  capaz de decidir con su pulgar, hacia arriba o abajo, lo correcto de lo incorrecto.

Ahora resulta que somos el periodismo el que decide cuando una afición debe festejar o no un triunfo.

Nosotros desde nuestro “raciocinio” determinamos si corresponde o no el que los seguidores de un equipo hagan eco de una victoria o la deban considerar normal o inclusive obligada.

Si Cruz Azul hubiera sido eliminado el pasado sábado, sí vale hacer cualquier cantidad de comentarios irónicos al respecto. Finalmente, decir “Frustrazul” es lo de hoy.

Las pantallas de televisión y redes sociales se hubieran inundado de memes o imágenes de aficionados celestes en el peor de los ánimos.

Pero La Máquina ganó, su gente festejó y eso no estuvo bien, no corresponde a la grandeza de un equipo, según muchos colegas.

Me pregunto en qué momento o quién nos dio la facultad de decidir lo que es bueno o lo que es malo. En que momento fuimos erigidos en jueces encargados de lo que corresponde y no.

Dos de mis grandes maestros de periodismo fallecieron recientemente. Don Ignacio Matus y Don Jorge “Che” Ventura, ambos me enseñaron que nuestra labor primaria es informar y a partir de ahí generar escenarios y puntos de vista, sin que en ello venga implícito el colocarnos en papel de jueces supremos.

El aficionado al deporte, ese que lo ve por televisión, que acude a un estadio, que se pone una playera, que se siente representado por un escudo o determinado deportista tiene TODO EL DERECHO DEL MUNDO de festejar, desde un título del mundo hasta el ganar un volado, si le apetece.

Descalificar a una afición por celebrar una victoria y un pase a la Liguilla me parece un acto de soberbia absoluta por parte de algunos.

Ni hablar. Signos de nuestros tiempos. Los caballeros de la crónica deportiva tristemente nos van dejando y quienes nos quedamos no hemos terminado por absorber la enseñanza del respeto al libre albedrío de la gente.

Hay demasiada soberbia en el ambiente…

César Martínez

Reportero de Televisa Deportes, 23 años de experiencia en el medio. He cubierto eventos internacionales de futbol desde 1997 y comentarista de cancha en nuestra Liga desde hace más de 20 años.