Carlos Peña

César Martínez.
César Martínez. FOTO: Televisa Deportes
Desde los estadios

“Un futbolista diferente”, se decía de Carlos Peña desde sus inicios en las fuerzas básicas del Pachuca.

“Juega muy bien, pero…”; comentarios que se escuchaban por parte de sus entrenadores cuando se trataba de dar un diagnóstico previo de su carrera.

El talento superó a las dudas y el tamaulipeco de piel morena, complexión robusta y cabello rizado, “como el holandés Ruud Gullit”, hizo su debut en Primera División y debutó con los Tuzos.

El resto de la historia se conoce: se fue a León, se sintió como en casa, triunfó, fue vendido a Chivas en donde nunca se “sintió a gusto”, volvió a El Bajío, sorpresivamente fue llevado a Europa y ahora regresa para integrar la disciplina de La Máquina.

Otra parte de la historia que se conoce de manera sesgada: su indisciplina, su gusto por salir de noche, la afición por ingerir bebidas alcohólicas y su incapacidad por sobresalir en momentos de gran presión.

El segmento de historia del que se conoce poco es el enamoramiento que suelen tener quienes ven al Gullit Peña trabajar con un balón de futbol.

Le sucedió a Matosas, con quien logró sus mejores momentos; lo vivió Miguel Herrera, quien para la Copa del Mundo lo consideraba titular indiscutible y está pasando con Pedro Caixinha, quien no conforme con hacerlo parte de su aventura escocesa, lo integra a ese gran desafío llamado Cruz Azul.

Lo mejor que puede pasarle a alguien en el terreno laboral es que tu jefe te tenga la confianza del mundo.

Es a ella a la que tiene que responder Peña. A ese apoyo. La desconfianza mediática, los memes en las redes sociales, las dudas que genera hoy día incluso entre la afición azul son muy válidas, pero deben tener poco peso para el futbolista.

Caixinha lo trajo y lo va a poner. Le va a dar protagonismo, pero al mismo tiempo le exigirá respuestas en el mismo sentido. Pasará algún tiempo previo a tener una definición de esta apuesta futbolera, pero el Gullit debe estar, por ahora, tranquilo, a La Noria llega por la puerta grande. Es bienvenido por quienes deciden.

“Es un gran futbolista, pero diferente”, pensará por ahora el estratega portugués.

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