No tenía nada que perder… Y lo ganó todo

Beatriz Vázquez.
Beatriz Vázquez.
De más está decir que uno de los deportes que más promoción y afición tienen en nuestro país es el futbol

De más está decir que uno de los deportes que más promoción y afición tienen en nuestro país es el futbol, que le siguen el basquetbol y el beisbol, que el boxeo es otro de los que más gustan a los aficionados a los deportes y que uno de los que difícil, casi que imposible, que despierten la curiosidad del público cautivo de los programas y canales deportivos es la Esgrima. Si, ese deporte en el que México obtuvo su primera medalla olímpica en la rama femenil con Pilar Roldán en la edición que tuvo la Cd. De México como sede en 1968, ese del que más han sido, en los últimos meses, las noticias negativas, que la de resultados destacados.

Sin embargo, abril cambió el panorama. El día 3, desde Provdiv, Bulgaria, una jovencita de 14 años de edad, originaria de Tijuana, Baja California, estudiante de secundaria, llamó la atención al ganar medalla de bronce en categoría Cadetes, en el Campeonato Mundial Juvenil de la Especialidad, su primer Mundial. Las noticias no pararon ahí, y el 7 fue nuevamente noticia, pero en grande porque después del bronce su entrenador la inscribió en categoría Juvenil, una mayor a la suya, en la que cualquier resultado que lograra iba a ser importante para ella.

Natalia tuvo su primera victoria ante Simran Moolchandaney de Chile, después pasó sobre la rusa Evgenia Podpaskova, le siguió la coreana Soyeon Yun, lo que iba incrementado la emoción de la pequeña esgrimista mexicana porque se acercaba a las últimas fases de la gráfica, lo que no esperaba lograr ante rivales con más experiencia que ella. Elizabeth Tartakovsky de Estados Unidos también sucumbió ante la bajacaliforniana en octavos y ante la japonesa Misaki Emura logró boleto a la semifinal, donde obtuvo, ante su propia sorpresa, y felicidad de todos en su equipo, el triunfo frente a la rusa Olga Nikitina, con lo que ya había hecho historia, e iba por más.

En la final el oro estaba a 15 toques de distancia, su rival fue la griega Theodora Gkountoura, seis años más grande que ella, a quien derrotó por un toque de diferencia y se quedó con un inesperado pero maravilloso oro, no sólo para ella, sino para su deporte y para México. Al final del Campeonato, Natalia fue la mexicana más destacada, además de este oro y el bronce individual, ganó bronce por equipos con Julieta Toledo, Kim Escamilla y Abigaíl Valdés.

¿Cómo llegó Natalia a este resultado? Y no me refiero al recorrido que le acabo de detallas, sino al previo, a lo que ella hizo antes de tomar el avión a Bulgaria. A esa historia que muchos desconocen pero que vale la pena publicar, porque el sueño de Natalia era brillar en el ballet, y en el deporte, en ese que Paola Longoria domina: el racquetbol. De la esgrima poco sabía por lo que no estaba en su panorama, pero en Tijuana, en el CAR, hubo alguien, un detector de talentos, que hizo su trabajo, y observó en ella aptitudes que le hicieron pensar que con la raqueta nada tenía que hacer.

A regañadientes, aceptó probar en esgrima, “estoy un año, y si veo que no logro nada, me voy a racquetbol”, dijo, y los resultados pronto empezaron a llegar tanto a nivel nacional como internacional, con una plata por equipos en un Campeonato Centroamericano hace dos años, cuando ella cumplía apenas un año en este deporte. La hoy campeona mundial juvenil de sable, es la séptima del mundo, pero es alegre, de plática sencilla, de discurso ordenado pero chispeante, su voz contagia su emoción, su alegría, su sorpresa de ser hoy quien en ese deporte al que jamás pensó llegar.

Pero hubo dos elementos importantes: uno, probó, quizá más por darle gusto al detector de talentos y a su madre que la animó, que por ella; y el otro, un mensaje adecuado de su entrenador antes de iniciar su participación en la categoría juvenil: “no tienes nada que perder”, y así era. Todas las esgrimistas eran mayores en edad que ella, más experimentadas, no tenía que probar nada a nadie y lo que hizo fue regalarse un día increíble. Cuenta que lloró de emoción, que se puso nerviosa, que cada triunfo la emocionaba más y más, que todo su equipo lloró también, y hoy es una firma promesa, una real posibilidad, de medalla en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires, Argentina el próximo año. Y quizá sea ya, en su ciudad, en su estado, quizá en México, referente para muchas otras pequeñas esgrimistas que también quieren emocionarse y llorar.

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