Torneo en abonos

Las diversas razones por las que el torneo mexicano ha tenido que parar o posponer partidos, más allá de las justificadas razones por las que ha sucedido, representan una seria afectación para los equipos y el espectáculo.

El tener de antemano una fecha FIFA por mes que obliga a suspender la Liga ya resulta complicado porque aunque no hay nada científicamente comprobado parece lógico que romper el ritmo de competencia afecta más de lo que beneficia a los equipos.

Si bien puede servir para recuperar a algunos jugadores lastimados, trunca el ritmo y la intensidad que los partidos amistosos no pueden suplir por muy buena intención que se tenga al jugarlos para evitar el paro.

Si a eso agregamos los lamentables acontecimientos naturales sucedidos en nuestro país más los casos particulares de la pantalla en el Jalisco y la lluvia en Monterrey, el rol de juegos se vuelve un crucigrama.

Esto afecta la planeación y hasta mentalmente el cálculo de los puntos conseguidos en determinado momento cuando la comparación con otros equipos se ve afectada por la disparidad de partidos disputados.

Además no es lo mismo jugar un partido en el momento que estaba programado a tener que moverlo de fecha porque las condiciones en todos sentidos ya no serán las mismas. Esto a algunos les puede beneficiar y a otros les puede perjudicar.

Y por si todo lo anterior fuese poco, el espectáculo se ve seriamente afectado porque al público se la enfría la pasión con tanta interrupción y tanta incertidumbre sobre cuándo se repondrán determinados partidos cuyas fechas de realización siguen en el aire.

En conclusión, la intermitencia del calendario hace que el futbol pierda lucidez y conste que no digo que no deba suceder porque en todos los casos las causas, cada una en su dimensión, son más que comprensibles, pero eso no quita el daño que ocasiona a una fuente de entretenimiento nacional.

Habrá que aprender a vivir con ello y a estructurar calendarios que en lo posible dejen un pequeño margen de maniobra porque si ya se ha tenido que jugar una final en plena Navidad, no sé que va a suceder si se siguen afectando partidos que podrían después reducir aún más el receso de fin de año de cara al Clausura 2017.

Por lo pronto así nos tocó y hay que amortiguar lo más posible las consecuencias.