¡Ah qué cosa tan hermosa!

El año 2017 deja un balance más que extraordinario para los equipos regiomontanos que siguen demostrando que trabajan con seriedad para mantenerse en el protagonismo de la Liga y la Copa.

En el primer semestre del año, los Rayados llegaron a la Semifinal de Copa y a los Cuartos de Final en la Liga, mientras que los Tigres llegaron a las dos finales de Liga, ganando una y perdiendo otra, además de obtener el trofeo campeón de campeones.

Más allá de los logros concretos en términos de trofeos, tenemos que atesorar la calidad de las plantillas y el futbol que en consecuencia despliegan semana a semana en todos los estadios.

Estos dos equipos se están convirtiendo en atractivos de tribuna y televisión más allá de los colores que el aficionado apoye. Hoy vale la pena ver un partido de los cuadros norteños independientemente de a quién le vayas.

Tigres tiene un futbol de más orden, manejo de pelota y control de partidos, mientras que Rayados apuesta a la explosividad, al trazo largo y al contragolpe mortal, pero ambos son igualmente eficientes.

Lo vimos en la Final, donde era casi imposible establecer un favorito y si alguien pensó que Rayados la tenía ganada por jugar en casa el segundo partido, quedó claro que no era así y que todo podía pasar.

Se jugó el partido más esperado en toda la historia del futbol regiomontano y eso marca un antes y un después en los objetivos que estos dos equipos van a perseguir en los próximos años.

Las aficiones gozaron y sufrieron con intensidad, pero al final, más allá del resultado, tienen que estar satisfechas porque sus equipos se entregaron al máximo y superaron por mucho al resto de los clubes tanto en la Liga como en la Copa.

Hoy el futbol regiomontano vive un momento de privilegio y eso ha sido gracias al apoyo de las empresas que respaldan a ambos clubes y que no han escatimado en desarrollar proyectos triunfadores a largo plazo.

Viene un 2018 que seguramente arrojará aún más emociones y permitirá a los seguidores regios gozar de grandes tardes de futbol y seguramente de algunas finales más para la estadística en el papel, pero sobre todo para dejar marcado el corazón.

Cuando se juega así al futbol sólo se puede decir ¡Ah qué cosa tan hermosa!