Contacto con los Pats

Alex Zenteno
Alex Zenteno
A punto de anotar

Los Patriots recibieron a la prensa por primera vez desde el partido del domingo. Llegamos a sus instalaciones desde las 8 de la mañana. Julian Edelman se encontraba en la entrada principal del Estadio Gillette con un asistente que le lanzaba pelotas de tenis a la pared y Edelman debía atraparlas a una mano alternadamente. No lo vi fallar una sola vez.
Acá en Boston al menos, todos los reporteros y reporteras parecen muñequitos de pastel. Los escogen bien parecidos en ambos casos. En México sólo a las niñas las quieren chulas, si no creo que todos los que hacemos esto no estaríamos a cuadro, jajaja. Es un detalle que me llamó la atención. Uno de ellos traía un traje impecable, muy bonito y moderno ¡pero traía tenis! Sí, unos tenis “converse” de media bota y estampado militar. A mi gusto echó a perder el traje, pero cada quién.

A otro le llevaban un equipo de producción que hasta le escribía lo que tenía que decir. Su productora lo callaba si no decía las palabras correctas: “Dijiste Belecheck, es Belichick” y cosas por el estilo. Hubo un momento que mientras grababa el fulanito, a nuestro ingeniero de audio le sonó el teléfono, el joven se distrajo y ya no pudo continuar con su reporte. La productora se acercó a nuestro “inge” y le pidió que guardara silencio. Son bien “delicaditos”.

Eso sí, atienden a la prensa como nadie. En cierto momento llevaron unas pizzas y unas alitas hot y a la parmesana de “re-chupete”.

Antes de que Bill Belichick llegara a la conferencia, los reporteros ocupamos las sillas dispuestas en la sala. A mi lado se sentó un güero paliducho que estaba escribiendo una nota de la relación de Tom Brady y Bill Belichick con Donald Trump. “Son amigos” decía su texto, “y cuando se reúnen para jugar golf no hablan de política”. Estuve tentado en preguntarle qué opinaba del muro pero creo que su respuesta me hubiera molestado. Unos 80 representantes de medios de comunicación estábamos en la sala, sólo 3 eran de color y claro, nosotros. Todos los demás blanquitos.

Bill Belichick llegó a las 9:34, pidió disculpas por el retraso (la conferencia estaba programada a las 9 de la mañana). A diferencia de la semana del Super Bowl, todas las preguntas eran enfocadas al partido y cuestiones de estrategia. El coach alabó a los Halcones de Atlanta, destacó la velocidad con la que juegan. Dijo que Matt Ryan no tiene debilidades en su juego; que Julio Jones es un receptor grande, con buenas manos, difícil de tacklear; se refirió a Devonta Freeman y Tevin Coleman. Los tiene muy bien estudiados. Antes de viajar a Houston dijo que ya tendrá poco más del 50 por ciento del plan de juego. Su comparecencia con los medios terminó a las 10:01 de la mañana.

Entramos a los vestidores y pudimos platicar con Joe Cardona, el centro largo de los Pats, que tiene ascendencia hispana: sus abuelos paternos son de Puerto Rico, su abuela materna es mexicana. Él creció en el sur de California pero no habla español.

Conversamos también con Rob Ninkovich, jugador de experiencia de los Pats, linebacker número 50, que hace dos años, cuando fueron campeones del Super Bowl XLIX, me dijo que iría de vacaciones a México, pero aún no lo ha hecho. Me prometió que iría en la pretemporada.

Por la tarde comimos en el Escorpión Bar, una cantina mexicana en la que el toque mexicano casi no existe. Una vez más, de los 150 asistentes sólo vi 3 personas de tez oscura.

He de reconocer que llegando al hotel me quedé dormido y por eso no pude publicar este comentario desde la noche del jueves. Para este viernes Tom Brady atenderá a los medios. Ya les contaré cómo nos va.

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