Especial: ¿Cómo levantaron el vuelo?

El triunfo de Philadelphia Eagles en el Super Bowl LII comenzó a escribirse hace un par de temporadas con el despido del head coach Chip Kelly, al frente de la organización de Pensilvania (tras dos campañas llenas de altibajos). El dueño del equipo Jeffrey Lurie le quitó el poder que tenía en el equipo y comenzó a poner orden.

Kelly además de entrenador en jefe era el hombre que decidía quién llegaba o quién se iba y esto provocó que se tomaran decisiones difíciles de entender, como el despido del corredor LeSean McCoy, el receptor Jeremy Maclin y el propio Nick Foles; entre otros.

Estos errores y solamente seis ganados que acumuló Chip Kelly en temporada regular hicieron tomar la decisión al propietario y reconstruir al equipo.

El primer paso fue llevar al coach Doug Pederson, quien había estado en la organización bajo el mando de su colega Andy Reid (1999-2012). Ambos estrategas se fueron a trabajar con Kansas City Chiefs y cuando Filadelfia le ofreció la oportunidad de dirigir al equipo, no lo pensó y emigró.

Otro movimiento clave fue la contratación de Howie Roseman como vicepresidente de operaciones, para tomar decisiones administrativas, regresó a la franquicia tras su paso del 2010-14.

Como coordinadores llegaron Frank Reich (ofensiva) y Jim Schwartz (defensiva).

De inmediato comenzaron los trabajos detrás del escritorio para la reconstrucción de la franquicia.

El primer acierto buscar y firmar a un quarterback de primera selección colegial. Philadelphia llegó a un acuerdo con Cleveland para tomar en la segunda oportunidad a Carson Wentz, quien se convertiría en pieza clave para el resurgimiento de la franquicia.

Eagles le dio a los Browns la primera selección colegial del próximo año, a cambio de tomar el lugar de Cleveland, (seguramente los Browns siguen arrepentidos). Una semana antes de que comenzara la campaña del 2016, los Vikings preguntaron por el otro mariscal de campo que tenía Filadelfia (Sam Bradford) y lograron el acuerdo a cambio de una primera selección. El “negocio” para Eagles fue perfecto al recuperar la ronda que habían perdido por Wentz.

El novato de North Dakota State tomó de inmediato los controles y comenzó de manera extraordinaria al acumular cuatro victorias de manera consecutiva, los problemas vendrían después con lesiones y la falta de profundidad en el departamento de corredores y receptores provocando que la primer campaña del coach Doug Pederson terminara con marca de 7-9.

De nueva cuenta Philadelphia se puso a trabajar en la parte administrativa para reforzar al equipo con la llegada del corredor LeGarrette Blound (New England), el receptor Alshon Jeffrery (Chicago), los linieros defensivos Chris Long (New England), Tim Jerrigan (Baltimore) y el esquinero Patrick Robinson (Indianapolis) entre otros.

La salida del quarterback Chase Daniel a New Orleans marcaría parte del futuro del equipo, porque con ese movimiento llegó de nuevo a la organización Nick Foles, quien se encontraba desempleado.

Durante la pretemporada, Philadelphia dejó ir a Buffalo al receptor Jordan Matthews a cambio del esquinero Ronald Darby, para fortalecer la defensiva secundaria.

La primera selección colegial del draft fue el liniero defensivo Derek Barnett, (el jugador que recuperó el balón que perdió Tom Brady en el Super Bowl LII).

La base se mantenía y con los refuerzos Philadelphia tenía claro como objetivo los playoffs, pensar en Super Bowl resultaba muy aventurado.

La temporada comenzó con un triunfo ante los Redskins, posteriormente vino un descalabro en donde el maestro superó al alumno (Andy Reid a Doug Pederson). Los triunfos regresarían a partir de la Semana 3 hasta la 13 donde cayeron ante los Seahawks. Carson Wentz se establecía como la mejor apuesta que habían hecho las Águilas en mucho tiempo, al darle otra dimensión a la ofensiva.

Ante los Seahawks, la diferencia la marcó la versatilidad de Russell Wilson y el “cerebro” del entrenador Pete Carroll.

Antes de que se cerrara el mercado de la agencia libre, las Águilas añadieron otra “arma” a la ofensiva en la persona del corredor Jay Ajayi, quien dejó a los Dolphins por diferencias y llegaba a esta organización para darle mayor profundidad al departamento.

A la semana siguiente (14) la historia tendría un giro de 360 grados con la lesión de su quarterback Carson Wentz. Al intentar buscar una anotación por la vía terrestre el número 11 de Philadelphia fue golpeado por dos defensivos de los Rams, provocándole lesión de ligamentos en la rodilla y el fin de la temporada para él.

Hasta ese momento, Wentz era el sólido candidato a ser el Jugador Más Valioso de la temporada al acumular 33 touchdowns y siete intercepciones. De inmediato los focos de alerta se encendieron porque el mejor elemento a la ofensiva quedaba fuera y su lugar era ocupado por Nick Foles. Triunfos ante los Giants y Raiders tranquilizaron un poco las aguas en Philly. Lo complicado vendría en playoffs.

Foles venía del retiro y tomar ritmo lleva tiempo, esto fue evidente en sus actuaciones e inclusive ante Atlanta Falcons (en postemporada) no sumó una anotación ni por aire ni tierra.

Contra los Vikings la historia sería distinta (tres pases de touchdown) y en el Super Bowl ya la sabemos todos al ser nombrado el Jugador Más Valioso en la edición LII.

Philadelphia ya piensa en la próxima temporada y prueba de ello es la extensión de contrato de su mejor receptor Alshon Jeffery. Es tiempo de celebrar por ahora y en las próximas semanas hacer cuentas para extender contrato a Brandon Graham, líder en capturas del equipo.

El futuro de Foles con Philly es incierto a pesar de tener contrato por otra campaña.