Especial: Adolfo Bautista, un genio muy ‘Bofo’

Adolfo Bautista, Chivas
Adolfo Bautista, en el clímax de su carrera
El retiro de Adolfo Bautista pone fin a la carrera de un futbolista con cualidades de un fuera de serie pero que fueron manifestadas a cuenta gotas

Los genios suelen ser incomprendidos. La dosis de irreverencia, de brillantez, a veces locura, que corre por sus venas los vuelve difíciles de ocultar; para bien o para mal, siempre salen a la luz. Bajo esa etiqueta supo navegar en el mar del futbol Adolfo Bautista Herrera, el “Bofo”.

Surgido del pintoresco Dolores Hidalgo, en Guanajuato, Bautista fue siempre objeto de debate en la opinión pública de la familia del futbol. Un jugador con una técnica exquisita, una visión de campo privilegiada y una creatividad inagotable para inventarse situaciones de peligro y goles, capaz de decantar partidos a favor de los suyos.

Sin embargo, “Bofo” también representó, lastimosamente con evidencia clara, el rol del genio mezquino que ponía un filtro muy exigente para dejar salir toda su magia. Dejando la impresión de que en la batalla entre lo potencial y lo material, terminó por elegir el saberse un fuera de serie a manifestarlo consistentemente.

Aficionado a Chivas desde la cuna, el camino futbolístico de Adolfo Bautista inició en el Verano 98 con los Tecos de la Universidad Autónoma de Guadalajara; lo debuta Víctor Manuel Vucetich el 7 de marzo en partido ante Toluca.

Con los Emplumados, sus buenas actuaciones como centro delantero le valieron estrenarse como seleccionado nacional por México a los 22 años en la Copa Oro 2002, en la cual, bajo la tutela de Javier Aguirre, anotó 1 gol en 152 minutos disputados.

Monarcas Morelia confió en sus cualidades y para el Invierno de ese mismo año lo integró a sus filas. El talento del guanajuatense no pecó de tímido, pues fue una parte fundamental para que los purépechas llegasen en 2 torneos consecutivos a la Final, aunque no pudiesen ganar ninguna.

Posteriormente llegó su primer gran señalamiento como referente de un equipo: los Tuzos del Pachuca lo ficharon en el Apertura 2003. A pesar de la expectación que generó su llegada, Bautista se limitó a ofrecer solo una pizca de su buen futbol, misma que bastó para que con un gol suyo, y la provocación de un penalti a favor, los de Hidalgo se coronaran campeones.

El 2004 sería el año que marcaría un parteaguas en la carrera del “Bofo”. Jorge Vergara hizo las gestiones necesarias para llevarlo al Club Deportivo Guadalajara. Finalmente, el equipo de los amores de Bautista sería el mismo que tendría que defender semana a semana en la cancha.

Con los colores rojiblancos encima, Adolfo ofreció sus mejores actuaciones. De ser un punta autosuficiente, pasó a ocupar el rol de un enganche, un creativo, en donde dejó salir la magia que siempre había dosificado.

Las puertas del futbol europeo parecieron abrírsele al “Bofo” en casa del Perugia de Italia, PAOK de Grecia y algunos equipos alemanes a fuerza de esa esperanza, que supo mantener con destellos, en que pudiese convertirse en un figura consistente del balompié. Lastimosamente, jamás se concretó.

Un subcampeonato y un título de Liga, fueron los laureles nacionales que Bautista Herrera entregó a la afición del Rebaño Sagrado. Además de pasajes memorables en la Copa Libertadores, como la goleada que Chivas endosó a Boca Juniors, la destrucción de un invicto de más de 20 años como local del Sao Paulo y el haber llegado a la gran Final en contra del Inter de Porto Alegre.

El idilio entre Adolfo y la afición tapatía no se fracturó jamás; no así con los cuerpos técnicos que lo dirigieron. Su inconsistencia e irreverencia lo llevó a ser elegido directo para salir de la institución en las 2 etapas en las que militó en ella; esto a pesar de la negativa de Vergara Madrigal, quien siempre se exhibió como uno de los principales admiradores e impulsores del crack de Guanajuato.

Chiapas y los Gallos Blancos de Querétaro fueron los otros 2 clubes de Primera División que gozaron del talento del “Bofo”. Con ambos clasificó a la Liguilla y volvió a manifestar la valía de sus virtudes.

El ocaso de la carrera de Bautista se dio en el Ascenso MX al enrolarse con Atlético San Luis y Coras de Tepic, equipos en los cuales reforzó la premisa de su falta de voluntad para compartir constantemente sus dones futbolísticos.

Estados Unidos fue el destino internacional que pudo ver en vivo al “Bofo”: militó un corto periodo en Chivas USA, en la Major League Soccer, y en los Chicago Mustangs, equipo de futbol rápido profesional.

Con la Selección Mexicana, la historia de Adolfo Bautista fue menos lúcida; con un penoso pasaje incluido. Es mucho más fácil recordarle por la estadística que indicó que en el único partido que jugó en una Copa del Mundo, en los Octavos de Final de Sudáfrica 2010, el portero nacional, Óscar Pérez, acumuló más kilómetros que él, que por sus destellos, goles y pases en partidos amistosos, Copa Oro, Copa América y Eliminatoria Mundialista.

Así se resume la carrera futbolística del “Bofo”, una fuente notable de talento, peinados estrafalarios, celebraciones circenses y botines personalizados que dejó a propios y extraños con las ganas de haberlo visto sostener su explosión durante mucho más tiempo.

Comenta ahora

TE PUEDE INTERESAR

PUBLICIDAD