Especial: Cruz Azul en su máximo esplendor

Un día como hoy, 13 de julio, pero hace 37 años, Cruz Azul se proclamó campeón de la temporada 79-80 en una Final inédita ante Tigres

Han pasado 37 años. Cruz Azul se proclamó campeón en una Final inédita, en la temporada 79-80, al empatar a 3 goles con Tigres, pero con un global de 4-3.

Con aquel triunfo en la Final de Vuelta,  La Máquina se llevó la corona del futbol mexicano en un día como hoy, 13 de julio, pero de 1980, nada más y nada menos que en el Estadio Azteca.

En ese entonces, Cruz Azul se encontraba en su máximo esplendor; la época de los setentas era totalmente dominada por los Cementeros.

El gran Ignacio Trelles se encontraba al mando y buscaba a toda costa el bicampeonato de un equipo conformado por un plantel ‘dorado’.

Miguel Marín en la portería, quien fue fundamental para el triunfo; Ignacio Flores destacaba en la defensa, Carlos Jara y Memo Mendizabal en media cancha. Mientras Rodolfo Motoya brilló en la delantera; entre otros.

Corrían los primeros minutos en el cronómetro; tan solo habían pasado 6, cuando Raúl Ruíz cometió una falla imperdonable, José Ceballos robó la pelota, mandó pase y Adrián Camacho alcanzó a rematar dentro del área para llevarse la ventaja en el marcador.

Minuto 10, La Máquina madrugó a la defensa de Tigres, Montoya lucía decidido; aprovechó y marcó el segundo de la tarde, con lo que ya parecía una goleada histórica

Con el ánimo decaído, los felinos sacaron “las garras”, generaron llegadas de peligro, hasta que Gerónimo Barbadillo intentó recortar la distancia en el marcador, pero el gol fue anulado por un claro manotazo.

No se quedó con las ganas, y en el minuto 52, en una excelente jugada individual, Barbadillo se desquitó e hizo el primero para los Universitarios.

4 minutos más tarde llegó el engaño de Ceballos en un tiro libre, dando lugar,  nuevamente a Montoya, quien hizo un tremendo golazo. En ese momento la afición se puso de pie en la tribuna, agitaron de un lado a otro sus banderas; ya festejaron la victoria.

Aunque era demasiada la ventaja para el cuadro cruzazulino, Tigres no se dio por vencido; en el minuto 80, Alfredo ‘Alacrán’ Jiménez encontró el hueco y revivió la esperanza felina.

Faltaban 4 minutos para el final del encuentro, pero Juan Manual Azuara puso la adrenalina al máximo con un 3-3 en el marcador.

Llegó la última jugada del partido, un mano a mano; Tomás Boy solo en la portería frente a Marín, quien resultó ser el héroe del día, con tremenda atajada, que determinó finalmente que Cruz Azul era bicampeón del futbol mexicano.

Ese fue el último título de La Máquina en el Estadio Azteca.

Después de ese día transcurrieron 17 años para que los Cementeros obtuvieran su octava estrella, al derrotar a León en la Final de Invierno 1997; que por cierto, fue la última vez que la luz del sol brilló para Cruz Azul.

La ilusión en los aficionados aún vive, pero la maldición Celeste no se ha roto y está por cumplir 20 años el próximo diciembre.

La historia podría cambiar, una temporada más está por iniciar, el Apertura 2017, y como cada inicio de torneo se espera un contundente cambio que marque una nueva era para La Máquina.  Podría ser el perfecto cierre en el Estadio Azul.

O bien, tal vez la maldición aún aguarda y esperará hasta que Cruz Azul regrese al Gran Coloso de Santa Úrsula para 2018.

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