Especial: El día que llegó el cuarto grande

Cruz Azul en 1964, año en el que logró su ascenso a la Primera División
Cruz Azul en 1964, año en el que logró su ascenso a la Primera División. FOTO: Mexsport
Cruz Azul logró su ascenso a la Primera División un día como hoy, pero de 1964; los Cementeros llegaron para nunca irse y ser un 'grande'

La Máquina más famosa del futbol mexicano llegó a irrumpir en el Máximo Circuito para nunca más irse. El tren celeste llegó a Primera División un día como hoy, y fue para nunca irse.

El Deportivo Cruz Azul es el más joven de los cuatro grandes en incorporarse a la Primera División del futbol mexicano, fue específicamente en 1964. Aquel equipo que jugaba en su Ciudad Cooperativa en Hidalgo y que tenía bases tan sólidas como su orgulloso cemento.

Desde su llegada a la Liga MX, Cruz Azul forjó una historia bien estructurada; ladrillo a ladrillo, con la solidez del cemento y que encontró su época de mayor esplendor en la década de los setentas, no mucho después de que los celestes tuvieran acceso a la categoría de oro del balompié nacional, logrado un día como hoy.

El sueño de una cooperativa

Antes del 19 de enero de 1964, Cruz Azul era una marca de mucho respeto y cariño para el Estado de Hidalgo. La fabricación de cementos cambió para siempre la historia de Jasso y la compañía (transformada en cooperativa en 1931) era una institución tan fuerte como su producto.

Los logros de los trabajadores se reflejaban en la organización que fue fundada con capital inglés. Ahora, “La Cruz Azul” se preparaba para incursionar en el mundo del deporte.

El Doctor Carlos Garcés en persona impulsó la inquietud de los integrantes de la compañía para desarrollarse en el ámbito deportivo hasta fundar al Deportivo Cruz Azul en 1927, equipo que sirvió como embajador de la marca cementera, dominó a diestra y siniestra torneos amateurs, que tenía su refugio en Jasso, Hidalgo y que, años después, tendría el envión fundamental de Don Guillermo Álvarez Macías, contagiado con el éxito del conjunto celeste. Pronto, el profesionalismo sería una realidad y el éxito, una cosa inminente.

¡Hola! Somos la Cruz Azul

Enero de 1964. El Máximo Circuito veía cómo el Club Deportivo Guadalajara, dominador absoluto del balompié en el país levantaba el título; pero en Segunda División, la resolución para definir al equipo que debía ascender estaba muy lejos de terminar… hasta que llegó el día 19 de aquel mes.

“La” Cruz Azul, escuadra ya asentada en el circuito de plata, enfrentaba en la última jornada al Zamora en Jasso. El conjunto Cementero, segundo lugar de la competencia, debía vencer a toda costa a los michoacanos para aspirar al primer y único puesto que otorgaba el ascenso directo a la Primera División y que para la última fecha estaba en manos de Poza Rica.

Hidalguenses y veracruzanos se enfrascaron en una lucha épica y dominaron el circuito prácticamente desde el principio, pero eran los Cementeros quienes debían orar por un milagro ya que llegaban a la resolución con 43 puntos por 44 del conjunto petrolero que, además, gozaba de una diferencia de goles soberbia.

El húngaro Jorge Marik, director técnico del conjunto celeste, ordenó ir a poner a toda la oncena del Zamora en el paredón. Cruz Azul, con jugadores como Roberto Muciño, Jaime Lomelí, Félix Cárdenas, y figuras como Raúl Arellano, Ramón Ibarra, Héctor Pulido y Gabriel López, no solamente venció al conjunto purépecha, sino que la acribilló con un marcador de 7-1 en Jasso, Hidalgo, la mitad del milagro estaba consumada.

La otra mitad la otorgó el Orizaba, decano del futbol mexicano. La escuadra de la Pluviosilla encaró al Poza Rica en un duelo veracruzano. Los Albinegros anotaron quizás los goles más importantes en la historia de Cruz Azul hasta esa fecha.

“Chucho” Hernández y “Picos” Cabrera lograron las dos dianas con las que el Orizaba no solamente ganaba el partido al líder, sino que consumaba el ascenso del Deportivo Cruz Azul.

Los altavoces del prácticamente inaugurado Estadio 10 de diciembre daban la noticia del triunfo orizabeño en el juego veracruzano. Cientos de personas en Jasso atiborraron las calles de la pequeña localidad que era por fin de Primera División.

La que alguna vez fuera la Sociedad Cooperativa Manufacturera de Cemento Portland La Cruz Azul S.C.L. tenía ahora un equipo en el Máximo Circuito que bien pudo ser la consumación de un sueño; el futbol mexicano tendría ya a su cuarto equipo grande, aunque muy pocos, si no es que nadie, imaginaba eso en aquel 19 de enero de 1964.

Aquí me quedo

A partir de entonces, Cruz Azul mostró virtudes en Primera División, como si el circuito fuera apenas adecuado para la magnitud del conjunto de la gran cooperativa. El primer título llegó apenas en la temporada 1968-1969 cuando los todavía hidalguenses impusieron su calidad en detrimento de Chivas del Guadalajara, el monstruo de la década. Sí, fue el Cruz Azul el que marcó el final de la era del “Campeonísimo” para iniciar la suya en la siguiente década.

Siete títulos de Liga más, ocho en total. Una afición que rebasó por completo al Estado de Hidalgo y a la Ciudad de México; ídolos como Quintana, figuras como Miguel Marín, Carlos Hermosillo, Francisco Palencia, Javier ‘Kalimán’ Guzmán, Óscar Pérez, Horaco López Salgado, Ignacio Flores o Alberto Quintano fueron una herencia no solamente para el fanático celeste sino para todo el futbol mexicano.

Sí, ese mismo balompié que recibió en 1964 a Cruz Azul, y que nunca lo perdió.

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