Especial: La mayor obsesión del futbol mexicano

“El quinto partido”, esa expresión que se ha tornado en deseo, obsesión, ideal o como se quiera ver, y que se repite cada cuatro años en México. Disputar el partido que otorga un boleto a Semifinales de un Mundial, o jugar el encuentro que te acredita como uno de los ocho mejores conjuntos de la justa futbolística más importante de todas.

El Tri ha disputado dos veces en su historia los Cuartos de Final de una justa mundialista, aunque en 1970, no existían los Octavos de Final. La Copa Mundial de la FIFA México 1986 es quizás el certamen que mejor sabor de boca heredó a la afición mexicana.

Un 21 de junio de 1986, México disputaba un encuentro histórico de Cuartos de Final, como anfitrión. Previamente ganó un duelo no menos importante en los Octavos, el único hasta el momento en el que el Tri salió airoso en esta instancia ante Bulgaria con el ya conocido y estético gol de Manuel Negrete.

Ahora, el rival era Alemania, la histórica, la poderosa, la inflexible “Mannschaft”. México se desplazó desde el Estadio Azteca a San Nicolás de los Garza para encarar este encuentro.

Americanos y europeos fueron incapaces de marcar un tanto en 120 minutos… y los penales tuvieron que aparecer. Alemania, comandada nada más y nada menos que por Franz Beckenbauer, disparaba primero en la caótica tanda presenciada con un nerviosismo atípico incluso para el Estadio Universitario.

Klaus Allofs cobraba exitosamente el primer envío de toda la serie y Manuel Negrete respondía con la misma moneda. Una vez más, “Manolo” sacaría la casta por los dirigidos por Bora Milutinovic ya que sería el único mexicano en anotar aquella tarde del 21 de junio.

Fernando Quirarte y Raúl Servín no pudieron con la figura del portero Harald Schumacher y con los infalibles Andreas Brehme, Lothar Matthäus y Pierre Litbarski, Alemania acababa definitivamente el sueño del anfitrión.

Los germanos llegarían a la Final de México 1986, la cual perderían con la Argentina de Maradona. El Tri culminaba una participación muy especial en un Mundial, la vez que más lejos ha llegado y, sobre todo, la ocasión en la que más encuentros ha disputado en un mismo certamen: el obsesivo quinto partido se dio un día como hoy.