Especial: Ensayo ¿frío? En Rusia

Copa FIFA Confederaciones Rusia 2017
Copa FIFA Confederaciones Rusia 2017
La Selección Mexicana tuvo la oportunidad de deslumbrar mientras que Alemania brilló en la Copa Confederaciones 2017, el gran ensayo rumbo a Rusia 2018

En 2017, la Selección Mexicana fue marcada por dos hechos: uno de ellos, sin duda, la clasificación a la Copa Mundial de la FIFA Rusia 2018, el otro también tiene al país más grande del mundo como epicentro en lo que es ya una tradición en el año previo a la magna justa: la Copa FIFA Confederaciones.

Más allá de las Eliminatorias, Copa Oro o Copa América Centenario, la Confederaciones representaba una oportunidad gigantesca para México de medir su potencial: ¿dónde estaban los dirigidos por Juan Carlos Osorio respecto al nivel de otros conjuntos en el planeta? ¿Era posible obtener buenos resultados ante potencias? ¿Habría revancha contra Chile?

Demasiadas incógnitas para un torneo tan vertiginosamente corto que aglomera a los Campeones de las seis Confederaciones que dividen el globo terráqueo bajo el punto de vista futbolístico, más la Campeona del Mundo, Alemania, y la anfitriona Rusia, que su poderío geográfico parece ir inversamente proporcional a su capacidad a jugar al balompié.

Lo atractivo de este torneo es la posibilidad de que las potencias se enfrenten sin “coqueteos” previos, sin medir fuerzas, sin el cortejo que antecede a cada clímax. No, la Copa Confederaciones, con solamente 16 partidos de duración, no da pie a calentar motores y las escuadras mencionadas, más los jerarcas de Sudamérica (Chile), África (Camerún), Oceanía (Nueva Zelanda), Norte, Centroamérica y el Caribe (México), Europa (Portugal) y Asia (Australia) cruzaron potenciales en lo que es, sin duda, el certamen que abrió el telón de Rusia 2018.

A continuación, un recuento de lo que fue la Copa Confederaciones Rusia 2017.

La euforia resultadista vs la decepción práctica

México en la Copa Confederaciones 2017
México en la Copa Confederaciones 2017. FOTO: AP

La Selección Mexicana llegaba a Rusia 2017 con un gran cartel: el boleto al Mundial prácticamente asegurado con un paso eliminatoria casi impecable: con triunfos históricos en Columbus, Estados Unidos, y San Pedro Sula, Honduras. Además el conjunto tricolor solamente acumulaba dos derrotas en la gestión de Juan Carlos Osorio, pero era hora de poner en perspectiva los logros del conjunto americano ante el resto del mundo: México enfrentaría en la Confederaciones nada menos que al Campeón de Europa, al de Oceanía, al anfitrión y, si se daban las cosas, a la Campeona del Mundo y al Bicampeón de América, nada mal.

Con críticas por funcionamiento y rotaciones, pero México extendía su gran racha de resultados al enfrentar a la Portugal que dominaba Europa. Un empate 2-2 (conseguido de último minuto con un cabezazo de Héctor Moreno) que no hacía más que incrementar la efectividad de Osorio en el banco. La tregua llegó en el segundo partido, contra Nueva Zelanda, o al menos eso parecía. El Tri sufrió de más para vencer 2-1 al mejor equipo de la OFC. Para el cierre de la Fase de Grupos, México hacía frente al anfitrión, al cual derrotaría por 2-1. Un total de 7 puntos, los mismos que Portugal, aunque la diferencia de goles relegó al conjunto americano a encarar a la siempre poderosa “Mannschaft”.

El punto de inflexión para la Selección Mexicana en el torneo llegó en el duelo ante Alemania. Los representantes de Concacaf ya iban abajo en el marcador 2-0 cuando el reloj marcaba ocho minutos gracias a un doblete de Goretzka. El encuentro ya estaba finiquitado desde entonces. Los americanos no fueron capaces de atentar contra el orgullo teutón, más que cuando Marco Fabián anotó el gol más bello de la Confederaciones, ya en el segundo tiempo. Un 4-1 que dejaba a México helado en la no tan gélida Rusia de verano.

El camino terminó tal cual inició: ante Portugal. Los lusitanos, ya sin Cristiano Ronaldo, representaban el último obstáculo para que México se metiera en el podio del torneo, algo que no ocurre desde 1999, cuando el Tri levantó la copa en casa. Esta vez, los europeos “devolverían el favor” y Pepe anotaría en tiempo de reposición el gol que mandaba el encuentro a tiempos extra, donde un penal de Silva relegaba a México al cuarto peldaño del torneo y también le privaba la posibilidad de subir puestos en el ránking FIFA pensando en la cabeza de grupo del Mundial de 2018. Tope con la realidad, justo a la mitad en la clasificación final de la Confederaciones, algo que dejó a más de uno con frío en las aspiraciones rumbo al gran torneo.

Qué razón tenías, Lineker

Alemania, Campeón de la Copa Confederaciones 2017
Alemania, Campeón de la Copa Confederaciones 2017. FOTO: AP

Alemania llegaba a la Copa Confederaciones como Campeona del Mundo, pero el técnico Joachim Löw optó por presentar en Rusia a un equipo “B”, etiqueta que se borró con el paso de los partidos. No importaba que no estuvieran los titulares de siempre, la “Mannschaft” pasaría de ser un equipo alternativo a convertirse en uno competitivo.

El debut ante Australia mostró las fallas más importantes de un conjunto que se conocía entre sí al realizar juntos el proceso desde fuerzas inferiores pero que ahora llevaba la carga de ser la mejor escuadra del mundo. No obstante, los juveniles (imposible ya llamarlos suplentes) se impusieron a los oceánicos y adquirieron confianza en el empate ante la Bicampeona americana Chile. Camerún fue la última víctima en la Fase de Grupos.

México vivió en carne propia lo que es tener la legendaria camisa blanca y pantalón negro enfrente. Alemania arrasó con la mejor versión posible del Tri en Semifinales y se citó en la Final, otra vez, con Chile.

Para esta ocasión, el conjunto teutón incluso batalló menos que en el duelo en la Fase de Grupos. Un gol de Stindl a los 20′ fue suficiente para que Alemania levantara un título que hacía falta en sus envidiables vitrinas y, con ello, la “Mannschaft” entrara a un selecto grupo en el que solamente estaban Francia, Argentina y Brasil: el de las únicas selecciones que han ganado al menos un Mundial, una copa de su área y la Copa Confederaciones.

Será para otra ocasión

Claudio Bravo, portero de Chile, con Gianni Infantino, Presidente de FIFA; Copa Confederaciones Rusia 2017
Claudio Bravo, portero de Chile, con Gianni Infantino, Presidente de FIFA; Copa Confederaciones Rusia 2017. FOTO: Getty Images

Rusia y Chile fueron otras escuadras que se presentaron con expectativas altas para este torneo (eso sí, por razones muy distintas). A pesar de eso, ambas selecciones fracasaron en su intento por trascender en la Confederaciones.

Rusia no pudo pasar de la Fase de Grupos. Es cierto: los dirigidos por Stanislav Cherchesov estaban muy lejos de ser un equipo competitivo; no obstante, el factor de la localía hacía ilusionar a jugadores, cuerpo técnico, directivos y afición que la gran Madre Rusia podía maravillar como lo hiciera la versión que Guus Hiddink presentó en la Euro 2008.

Después de conquistar el continente en dos ocasiones, Chile no aceptaría otro resultado en Rusia que no fuera el del título, máxime si Alemania se presentaba sin su escuadra estelar. Los dirigidos por Juan Antonio Pizzi querían redención en el país gigante tras unas tortuosas Eliminatorias en Conmebol. Los andinos parecían encaminarse rumbo al noble objetivo, pero fue justamente la “Mannschaft” la que originó que la mejor generación en la historia de “La Roja” se quedara con las manos vacías y entrara oficialmente en su crisis que acabó por marginar a los sudamericanos del Mundial Brasil 2018.

 

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