Especial: Mexicanos en la Fórmula Uno

Hace siete años despertamos con la excelente noticia de que el tapatío Sergio ‘Checo’ Pérez se convertía en el sexto piloto mexicano que llegaba a la Fórmula Uno, uniéndose así a los hermanos Ricardo y Pedro Rodríguez, Moisés Solana, Héctor Rebaque y Esteban Gutiérrez, éste último había firmado dos semanas antes como piloto de pruebas y reserva de la escudería Sauber.

El año pasado se unió un séptimo mexicano a la F1, Alfonso Celis Jr., quien funge como piloto reserva de la escudería Force India, y en esta edición del Gran Premio de México tomará el lugar de Esteban Ocon durante las prácticas libres.

Checo, quien a partir de la temporada 2011 formó parte del equipo Sauber, en el cual fue coequipero del japonés Kamui Kobayashi y también de su compatriota Esteban Gutiérrez, cumplió un sueño desde que inició su carrera en el karting, donde ganó un total de cinco campeonatos.

En su año de debut con Sauber terminó en la posición 16 del Campeonato Mundial de Pilotos con 14 puntos. En el 2012, consiguió su primer podio en el Gran Premio de Malasia al finalizar segundo, uno de sus dos mejores resultados hasta la fecha en la máxima categoría del automovilismo. Esa misma temporada en el GP de Canadá logró su segundo podio al concluir tercero.

El tercer podio de Checo llegó en el GP de Italia al cruzar la meta por detrás del ganador Lewis Hamilton. Terminó su segunda temporada de F1 con 66 puntos.

En el 2013 pasó a McLaren y se esperaba que el mexicano mejorara sus resultados del año anterior con esta nueva escudería, pero para su decepción el McLaren MP4-28 simplemente no tenía el balance necesario para pelear por el campeonato y decidió marcharse luego de una temporada para el olvido.

Force India anunció a Checo como su piloto oficial para la temporada 2014 y en el GP de Bahréin la suerte le sonrió con un tercer lugar y el primer podio para su nueva escudería. La relación entre el tapatío y el equipo indio continuó en el 2015, y tras las mejoras a su auto en la segunda parte de la temporada, llegó el quinto podio para el jalisciense en su carrera en F1 y el segundo con Force India en el GP de Rusia.

El año pasado, Pérez sumó el sexto y séptimo podios de su carrera al terminar tercero en Mónaco y Bakú. Además logró su mejor temporada al finalizar séptimo, con 101 puntos, en el Campeonato Mundial de Pilotos.

Ahora llega ansioso por lograr un buen resultado en el Gran Premio de México, que se llevará a cabo del 27 al 29 de octubre, en el Autódromo Hermanos Rodríguez, donde el año pasado finalizó en el décimo sitio.

Por su parte, el regiomontano Esteban Gutiérrez llegó a la máxima categoría como piloto de pruebas de Sauber, luego de proclamarse campeón de las GP3 Series. Anteriormente, en el 2009, probó un F1 con el equipo Sauber, en donde se ubicó en la posición número cinco.

En el 2011 y 2012 fue piloto de pruebas en el ‘Gran Circo’ con Sauber. Un año más tarde fue anunciado como volante oficial de la escudería suiza, tras la partida de ‘Checo’ a McLaren. Esteban logró en su temporada de debut sus únicos seis puntos al quedar séptimo en el GP de Japón.

Gutiérrez continuó como piloto oficial de Sauber en el 2014 con Adrian Sutil como coequipero, pero ese año no fue el mejor para el mexicano, quien no logró sumar puntos y dejó al equipo suizo, para firmar el 2015 con Ferrari como piloto reserva.

En el 2016, Esteban se integró al equipo estadounidense Haas F1 Team, que hizo su debut en la F1. El piloto regiomontano no logró sumar puntos esa temporada, terminó decimonoveno en México y se quedó sin asiento para el 2017.

Héctor Rebaque participó en 58 Grandes Premios de Fórmula Uno, debutando el 5 de junio de 1977 en Bélgica. Consiguió un total de 13 puntos en el Campeonato.

También tuvo su propio equipo de Fórmula Uno, Rebaque, en 1978 y 1979, sin grandes resultados; corrió con Lotus Cars adquiridos a Colin Chapman, pero durante las tres últimas carreras en 1979 utilizó su propio coche, diseñado por Penske Racing, al que llamó HR100.

A mediados de 1980, sustituyó a Ricardo Zunino como compañero de equipo de Nelson Piquet en Brabham, donde permaneció durante la temporada 1981, logrando sus mejores resultados en F1, finalizando en décima posición en el Campeonato.

Moisés Solana inició su carrera en 1954 al correr la última edición de la Carrera Panamericana. Su actuación le mereció grandes comentarios, comparándolo a la altura de los hermanos Pedro y Ricardo Rodríguez; sin embargo, fue hasta 1963 cuando debutó en la Fórmula Uno, en el Gran Premio de México.

Ya en la máxima categoría, Solana participó en ocho carreras, la última de ellas fue el Gran Premio de México de 1968.

Un año más tarde, el 27 de julio de 1969, perdió la vida durante el Hill Climb Valle de Bravo-Bosencheve, cuando a bordo de un McLaren se impactó contra una barrera de protección, quedando muerto de forma instantánea.

Pedro Rodríguez, quizás el más grande triunfador en la historia del deporte de México, debutó en 1963 en la Fórmula Uno, tomando parte en los Grandes Premios de Estados Unidos y México.

Siguió compitiendo esporádicamente en F1 hasta 1966 sobre Ferrari y Lotus, y en 1967, en apenas su noveno Gran Premio, ganó la apertura de la temporada en el Gran Premio de Sudáfrica. Continuó corriendo con BRM en 1968, el equipo privado Parnell-BRM y Ferrari en 1969, y regresó a BRM para las temporadas 1970 y 1971.

Cuando su nombre ya sonaba entre los más grandes de todos los tiempos, Pedro murió el 11 de julio de 1971 en una carrera de Interserie en Nüremberg, Alemania, debido a un accidente en el Norisring, manejando un Ferrari 512M.

Ricardo Rodríguez es considerado como el mejor piloto mexicano de la historia. Sin embargo, inmediatamente viene a la mente las hazañas de su hermano Pedro, pero los números y las habilidades de Ricardo son superiores.

Su gusto por la velocidad comenzó a muy temprana edad. A los 14 años Ricardo fue campeón nacional de motociclismo. Todavía no cumplía los 16 años, cuando en 1958 incursionó, junto con su hermano Pedro, en las 24 Horas de LeMans en Francia.

Dos años después, sorprendió a propios y extraños al terminar en el segundo lugar de LeMans a bordo de un Ferrari, que piloteaba junto con el belga Andre Pilette. En ese mismo año (1960) fue tercero en las 12 horas de Sebring.

En 1961 se convirtió en piloto de la escudería más dominante (Ferrari) y participó en el Gran Premio de Italia de Fórmula Uno.

En su debut en la máxima categoría del automovilismo, Ricardo se coló en la primera línea de salida, sólo detrás de su coequipero, el alemán Wolfgang von Trips. Sin embargo, en esa ocasión la suerte no estuvo de su lado al tener un problema con la bomba de gasolina y fue uno de los pilotos que abandonó la prueba.

En 1962 todavía con el equipo Ferrari y única escudería con la que tuvo oportunidad de correr, Ricardo tomó parte en cuatro Grandes Premios: Países Bajos, donde no concluyó por un contacto; Bélgica, finalizó en cuarto lugar detrás de Jim Clark, Graham Hill y Phil Hill. En Alemania fue sexto, y en Italia cruzó la meta en el décimo cuarto puesto.

El 1 de noviembre de 1962, en los últimos minutos de calificación del Gran Premio de México, (carrera no puntuable en el Campeonato Mundial) Ricardo subió a su Lotus-Climax con la clara idea de obtener la pole position.

“Voy por la pole”, fueron las últimas palabras de Ricardo antes de impactarse en la curva peraltada del Autódromo de la Magdalena Mixhuca, que ahora lleva el nombre del Autódromo Hermanos Rodríguez.